Entrevista emitida en Cadena SER

11 de marzo de 2026.
José Santos, CEO de Intensas.

La inteligencia artificial ya no es una promesa futura. Está cambiando cómo trabajan las empresas, cómo se organizan y cómo mejoran sus resultados.

En este contexto, José Santos explica que el verdadero cambio no está solo en la tecnología, sino en cómo se aplica dentro de los negocios.

De hablar de IA a mejorar procesos

Durante los últimos años, muchas empresas han centrado su atención en implantar inteligencia artificial como objetivo en sí mismo. Sin embargo, esta visión está evolucionando.

«Empezamos a hablar menos de IA y más de mejoras de proceso con IA.» — José Santos

El enfoque está cambiando: ya no se trata de «tener IA», sino de utilizarla para resolver problemas concretos dentro de la empresa.

El verdadero valor: procesos más eficientes

Según José Santos, el impacto real de la inteligencia artificial se mide en tres áreas clave:

«Lo que hacemos es mejorar productos, mejorar procesos o vender más.» — José Santos

Este enfoque conecta directamente la tecnología con el negocio. No es innovación por innovación, sino resultados tangibles.

Además, destaca que el valor vuelve a estar en lo esencial:

«El nuevo valor vuelve a ser otra vez los procesos de las empresas.» — José Santos

Es decir, la ventaja competitiva no está solo en la herramienta, sino en cómo se diseñan y optimizan los procesos internos.

IA aplicada: más allá de la teoría

En INTENSAS, el trabajo se centra en el desarrollo de agentes de inteligencia artificial (lo que ya empieza a denominarse IA agéntica), capaces de integrarse en el día a día de las empresas.

Estos sistemas permiten automatizar tareas, mejorar la toma de decisiones y aumentar la eficiencia operativa sin necesidad de grandes cambios estructurales.

Conclusión

La inteligencia artificial no es un fin, sino un medio. Las empresas que realmente están avanzando son aquellas que han entendido que el foco debe estar en mejorar sus procesos.

Como resume José Santos, el cambio no consiste en implantar tecnología, sino en utilizarla con un propósito claro: hacer que la empresa funcione mejor.

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